Datos personales

17 octubre 2010

La Gravedad y la Gracia








El apego es fabricante de ilusiones; quien quiera ver lo real, debe estar desapegado.



Los hombres nos deben lo que habíamos imaginado que nos darían: perdonarles esta deuda. Aceptar que sean distintos a las criaturas de nuestra imaginación es imitar el renunciamiento de Dios.


La imaginación se ocupa continuamente de cerrar todas las hendiduras por donde pasaría la gracia.



Electra llorando a Orestes muerto. Si se ama a Dios pensando que no existe, él manifestará su existencia.









Afirmar a Dios, en la destrucción de Troya y de Cartago, sin consuelos. El amor no es consuelo, es luz.



Dios no ha podido crear sino ocultándose. De otro modo, no habría más que él.



Mi yo no es más que la sombra proyectada por el pecado y el error que intercepta la luz de Dios y que tomo por un ser.




El uso de la razón torna las cosas trasparentes al espíritu. Pero lo transparente no se ve. Se ve lo opaco a través de lo transparente, lo opaco que estaba oculto cuando lo transparente no era transparente. Se ve el polvo sobre el vidrio, o el paisaje detrás del vidrio, pero no el vidrio. Limpiar el polvo sirve para ver el paisaje. La razón debe ejercer su función sólo para llegar a los verdaderos misterios, a las verdades indemostrables que son lo real. Lo incomprendido oculta lo incomprensible; por ese motivo debe eliminarse.




El hombre no escapa a las leyes de este mundo sino por la duración de un relámpago. Instantes de tregua, de contemplación, de intuición pura, de vacío mental, de aceptación del vacío moral. Sólo por esos instantes es capaz de lo sobrenatural.




Simone Weil:
"La Gravedad y la Gracia"






Aquí puedes escuchar cantos de Taize:


Kyrie



Ubi Caritas



Maranatha Aleluya





No hay comentarios:

Publicar un comentario